La Thunbergia alata, con sus raíces en el cálido clima de África, es una planta intrínsecamente sensible a las bajas temperaturas y a las heladas. En la mayoría de las regiones con inviernos fríos, se cultiva como una planta anual, completando su ciclo vital en una sola temporada. Sin embargo, con los cuidados adecuados, es posible protegerla durante el invierno y disfrutar de su belleza año tras año. El proceso de hibernación, o invernada, requiere una planificación cuidadosa y la creación de un entorno protegido que le permita sobrevivir a los meses más fríos y rebrotar con vigor en la siguiente primavera.

Entendiendo su sensibilidad al frío

Es fundamental comprender que la Susana de ojos negros no tiene mecanismos naturales para soportar temperaturas de congelación. A diferencia de las plantas perennes adaptadas a climas fríos, sus tejidos celulares se dañan irreversiblemente cuando el agua en su interior se congela. Una sola helada, incluso ligera, es suficiente para quemar su follaje y sus tallos, y si la congelación alcanza la zona de la corona y las raíces, la planta morirá por completo. Por lo tanto, la protección contra las heladas es el objetivo principal de su cuidado invernal.

La temperatura umbral para esta planta se sitúa alrededor de los 5 °C. Por debajo de esta temperatura, su crecimiento se detiene casi por completo y entra en un estado de latencia. Aunque puede sobrevivir a breves períodos de frío justo por encima del punto de congelación, una exposición prolongada a estas condiciones la debilitará considerablemente. La estrategia de hibernación dependerá, por tanto, del clima específico de cada región.

En zonas con inviernos muy suaves (zonas de rusticidad 10-11), donde las heladas son inexistentes o muy raras y ligeras, la Thunbergia alata puede sobrevivir al aire libre como una planta perenne de corta vida. En estos casos, bastará con proporcionarle una capa de acolchado o mulching sobre la base para proteger las raíces de las noches más frías. Sin embargo, incluso en estos climas, es posible que la parte aérea de la planta sufra daños y requiera una poda drástica en primavera.

Para la gran mayoría de los jardineros que viven en climas templados con inviernos definidos, la única forma de conservar la planta es trasladarla a un lugar protegido antes de que llegue la primera helada. Esto significa que la planta debe cultivarse en un contenedor que pueda ser movido, o bien se deben tomar esquejes a finales del verano para propagar nuevas plantas que pasarán el invierno en el interior.

Preparación de la planta para el invierno

La preparación para la hibernación debe comenzar a finales del verano o principios del otoño, mucho antes de la llegada del frío. El primer paso es inspeccionar la planta a fondo en busca de cualquier signo de plagas o enfermedades. Traer una planta infestada al interior es una receta para el desastre, ya que las condiciones de interior (temperaturas estables y falta de depredadores naturales) pueden hacer que la población de plagas se dispare y se extienda a otras plantas de interior.

Si detectas pulgones, arañas rojas, moscas blancas o cualquier otro problema, trátalo de manera efectiva mientras la planta todavía está en el exterior. Aplica jabón insecticida, aceite de neem o el tratamiento que prefieras, asegurándote de cubrir bien toda la planta, incluido el envés de las hojas. Puede ser necesario repetir el tratamiento varias veces para erradicar por completo la plaga antes de mover la planta al interior.

El siguiente paso es una poda drástica. Dado que la planta entrará en un período de latencia con poca luz y crecimiento limitado, no podrá soportar su gran masa de follaje. Podar la planta a una altura de unos 20-30 centímetros del suelo reducirá su tamaño, facilitará su manejo y traslado, y eliminará cualquier parte débil o dañada. Esta poda también reduce el estrés de la planta y concentra su energía en la supervivencia de las raíces durante el invierno.

A medida que se acerca el otoño, también es aconsejable reducir la fertilización. La alimentación estimula el nuevo crecimiento, y lo que se busca en esta etapa es que la planta se prepare para el reposo, no para crecer activamente. Deja de fertilizar unas 4 a 6 semanas antes de la fecha prevista para trasladarla al interior. Continúa regando con normalidad hasta el momento del traslado, pero permite que el suelo se seque un poco más entre riegos a medida que las temperaturas bajan.

El traslado al interior como método de protección

El momento del traslado es crítico. Debes mover la Thunbergia alata al interior antes de la primera helada de otoño. Consulta las previsiones meteorológicas de tu zona para anticiparte a la bajada de temperaturas. Es mejor ser precavido y moverla un poco antes que arriesgarse a que una helada inesperada la dañe. El lugar elegido para pasar el invierno debe ser fresco, luminoso y estar a salvo de las heladas.

El lugar ideal para la hibernación es un espacio que pueda mantener una temperatura fresca pero estable, idealmente entre 7 °C y 13 °C. Un garaje con ventanas, un sótano luminoso, un porche cerrado y sin calefacción o un invernadero frío son opciones excelentes. Estas condiciones de frescor ayudarán a que la planta permanezca en su estado de latencia, evitando que intente producir un crecimiento débil y alargado debido a la falta de luz intensa.

La luz sigue siendo un factor importante, incluso durante la latencia. La planta necesita algo de luz para mantener sus procesos vitales básicos. Colócala cerca de la ventana más luminosa del espacio elegido, preferiblemente una orientada al sur. Si no dispones de un lugar con suficiente luz natural, puedes suplementarla con luces de cultivo artificiales, aunque no es estrictamente necesario si el objetivo es simplemente mantenerla viva hasta la primavera.

Una vez dentro, la planta necesitará un período de aclimatación a las nuevas condiciones. Es normal que pierda algunas hojas o que su follaje se ponga un poco amarillo al principio. Esto es una reacción natural al cambio de entorno. Evita la tentación de regarla en exceso o de fertilizarla para «ayudarla», ya que esto sería contraproducente. La clave durante el invierno es interferir lo menos posible y dejar que la planta descanse.

Cuidados durante el reposo invernal

El cuidado de la Susana de ojos negros durante su hibernación en el interior es mínimo, pero crucial. El error más común es el exceso de riego. Durante la latencia, el metabolismo de la planta se ralentiza drásticamente y sus necesidades de agua son muy bajas. Un exceso de agua en un suelo frío y con una planta inactiva es la causa principal de la pudrición de las raíces durante el invierno.

Riega la planta solo cuando el sustrato esté completamente seco al tacto. La frecuencia puede ser tan baja como una vez cada 3 o 4 semanas, o incluso menos, dependiendo de la temperatura y la humedad del lugar. Cuando riegues, hazlo de forma moderada, solo lo suficiente para humedecer ligeramente el cepellón, pero sin llegar a saturarlo. Es mucho más seguro que la planta pase un poco de sed a que se ahogue en un suelo encharcado.

No fertilices la planta en absoluto durante todo el período de hibernación. La fertilización en esta etapa solo forzaría un crecimiento débil y fuera de temporada, agotando las reservas de energía de la planta que necesita para sobrevivir hasta la primavera. La alimentación no debe reanudarse hasta que la planta se saque de nuevo al exterior y muestre signos claros de un nuevo crecimiento vigoroso.

Vigila periódicamente la planta en busca de signos de plagas que puedan haber sobrevivido al tratamiento inicial. Las condiciones de interior pueden ser favorables para su proliferación. Si detectas algún problema, actúa de inmediato con tratamientos localizados. A finales del invierno, a medida que los días se alargan, es posible que veas aparecer algunos brotes nuevos y pálidos. Esto es una señal de que la planta está empezando a despertar y de que pronto estará lista para comenzar el proceso de aclimatación para volver al exterior y empezar un nuevo ciclo de crecimiento.

📷  Forest & Kim StarrCC BY 3.0, via Wikimedia Commons